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9
El padre, el hijo y el espíritu de los Ronaldo
Publicat el: 24 de juliol de 2023
CRÍTiCA: Sono io?
En escena, la sexta y la séptima generación de una estirpe que ha dejado su huella en el mundo del circo desde el siglo XIX. Son Danny y Pepijn Ronaldo, padre e hijo, en un entrañable espectáculo de clown y teatro, con algunas acrobacias, sobre el reencuentro, con sus diferencias y similitudes, de dos amantes del arte circense, los juegos y la música que rivalizan enfrentando tradición y modernidad. Danny recrea a un veterano artista que vive anclado en la nostalgia del pasado. Aparece en una bañera lavando en las mismas aguas la vajilla, los calcetines y la ropa interior. Escucha en una antigua cinta de casete los aplausos del público y grita gozoso: “Sono io! (¡soy yo!)”, que da título a la pieza aunque cambiando la feliz exclamación por un significativo interrogante. Es él, en sus días de gloria haciendo de funambulista.
Al poco llega su hijo con la maleta y otros bártulos y tecnologías, y el padre se empeña en demostrarle el valor de la tradición (el casete frente al pendrive) y de su arte. Pero con sus habilidades ya perdidas, el hijo avivará su ilusión ayudándole sin que el progenitor lo advierta en una rutina con sombrero. Después rivalizarán por situarse bajo los focos con el uso de distintos instrumentos y se harán cómplices y tenderán puentes en un divertido número acrobático sobre un piano con hilarante final acuático. El hijo tomará la alternativa demostrando su pericia malabar con el sombrero y en un número aéreo colgado de un violonchelo. Ha llegado el momento del relevo generacional.
El montaje mantiene el espíritu de Circus Ronaldo, con sede en Bélgica, de vincular la tradición circense con el teatro contemporáneo. Lo hace con una historia de rivalidad y encuentro entre el pasado y el futuro del que surge un delicioso presente. De exquisita sensibilidad y poesía, conecta con el espectáculo ‘Vetus Venustas’, programado también en el Grec, con unos acróbatas de la tercera edad reivindicando su lugar en la pista y en la sociedad. En ‘Sono io?’, Danny Ronaldo, payaso de la vieja escuela, premio Ciutat de Barcelona por ‘Fidelis Fortibus’ (Grec 2017), también reclama los focos y la importancia de un legado artístico que debe compartirse. Exhibe su enorme talento cómico disparando las risas del público pero hay asimismo un poso emocional por la añoranza del éxito pasado y la incertidumbre del futuro. Su personaje –habla un atropellado e ininteligible italiano y solo hace entendibles algunas precisas palabras- contrasta con el de un Pepijn más tranquilo que desprende inmensa ternura y amor filial.
La estupenda escenografía, muy vistosa y funcional, llena el escenario de prendas y sábanas colgadas que servirán para un número de sombras chinas y otros recursos, mientras que el vestuario juega con los peligros de apertura del albornoz que cubre la desnudez del padre. Más que por las dificultades acrobáticas –un señor de la platea se quejaba de que había pocas-, este es un excelente espectáculo de artes circenses y teatro que apela a las emociones y culmina con un espléndido final que roba el corazón.
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8